Francis “Franz” Jacob se acostó en el suelo y siguió con el corte.

La escena ocurrió en 2017, en Rouyn-Noranda, Quebec. Wyatt Lafrenière tenía 6 años y autismo, con una hipersensibilidad al sonido y al tacto que convertía un simple corte de pelo en un momento abrumador. Su mamá, Fauve, había tenido problemas para encontrar a alguien que entendiera lo que él necesitaba, hasta que en la barbería de Franz nadie le pidió al niño que se portara como los demás.

Franz compró una máquina inalámbrica para poder seguirlo por el local si se levantaba, y cuando Wyatt se tumbó en el suelo, él hizo lo mismo. Cada sesión podía durar hasta 90 minutos, con pausas, juegos y música, y a los enfermos terminales que querían arreglarse una última vez los atendía sin cobrarles.

Fauve publicó la foto en Facebook el 24 de septiembre de 2017 y se volvió viral. Semanas después, Franz fue aplaudido en el Senado de Canadá, aunque él decía que solo estaba haciendo bien su trabajo.

