Compran, posan y tiran. Así de simple es la escena que se repite frente a la famosa pared rosa de Los Ángeles.
Starbucks trajo de vuelta el Unicorn Frappuccino este agosto, la bebida que en 2017 se convirtió en fenómeno de Instagram por sus colores rosa y azul.

La marca vendió más de 2 millones de unidades en solo un fin de semana en Norteamérica, y el 15 de agosto fue su mejor sábado de ventas en la historia de sus tiendas propias en la región.


Pero varios videos muestran lo que pasa después de la foto: vasos completamente llenos terminando directo en el basurero, sin que nadie haya bebido un solo sorbo.
Usuarios en redes ya lo bautizaron como “performative LA”, y la escena reabrió una pregunta incómoda: ¿cuánta comida se desperdicia solo para que una bebida se vea bien en tu feed?
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