MAQUILLAJE O JUSTICIA: EL CASO DE ISLA BRYSON QUE ENFRENTA A LOS DERECHOS TRANS CON EL HORROR DE LA VIOLACIÓN
El caso de Isla Bryson, una mujer trans británica, ha vuelto a poner en jaque al sistema penitenciario y ha desatado una ola de indignación global. Condenada a ocho años de prisión por abusar a dos mujeres en 2016 y 2019 (cuando aún se identificaba como Adam Graham), Bryson se ha convertido en el centro de una polémica que mezcla identidad de género, política criminal y el dolor de las víctimas.

De la cárcel de mujeres a la de hombres La controversia comenzó cuando, tras su transición y condena, Bryson fue enviada inicialmente a una prisión de mujeres. Ante la presión, el gobierno escocés ordenó su traslado a una cárcel de hombres.

Las quejas desde la celda Desde su nuevo confinamiento, Bryson ha denunciado ser víctima de “transfobia” sistémica por parte del personal penitenciario. En una serie de declaraciones que han incendiado las redes, la doble abusadora trans asegura que se le está negando el acceso a maquillaje y lencería, lo cual considera un “crimen de odio”.
Según informes, la reclusa trans ha llegado a sugerir que el trato que recibe en la cárcel de hombres es equiparable o incluso peor que el horror que ella misma infligió a sus víctimas biológicas.
