Jonathan Roumie pasó años intentando cumplir su sueño de convertirse en actor, pero en mayo de 2018 estuvo a punto de rendirse. Vivía en Los Ángeles, tenía deudas, su cuenta bancaria estaba en números rojos y apenas le quedaban 20 dólares en el bolsillo.
La comida que tenía en casa solo le alcanzaba para un día. Desesperado, se arrodilló frente a un crucifijo y decidió confiar su futuro a Dios.
“Me rindo”, recordó haber dicho durante aquella oración.

Horas después, al revisar su correspondencia, encontró cuatro cheques inesperados por trabajos antiguos que sumaban aproximadamente 1.100 dólares. El actor contó que rompió a llorar y sintió que sus oraciones habían sido escuchadas.
Pero la historia no terminó allí.
Tres meses después, el director Dallas Jenkins lo llamó para ofrecerle interpretar a Jesús en la serie The Chosen. Ambos ya habían trabajado juntos en producciones religiosas.

El papel terminó transformando su carrera y lo dio a conocer internacionalmente.
Roumie recuerda aquella experiencia como un punto de inflexión en su vida y en su fe. Para él, aprender a confiar cuando todo parecía perdido fue tan importante como la oportunidad que llegó después.
