El problema es que Paul Rudd no habla desde la superioridad: él mismo admite que está tan pegado al celular como cualquiera.
El actor contó que hace tiempo dejó de llevarlo a los rodajes y que durante A Statement el director Tom McCarthy fue todavía más lejos: directamente prohibió los teléfonos en el set. ¿El resultado? En vez de matar los tiempos muertos mirando una pantalla, el elenco terminó sentado, conversando y pasando tiempo junto.

“Ya no nos miramos ni hablamos de la misma manera”, dijo Rudd, quien sintió que trabajar así era casi como volver a una filmación de los años 80, cuando no había un celular que sacar cada cinco minutos.
Y quizás por eso fue tan duro al hablar del tema. No porque haya vencido la adicción, sino precisamente porque sigue peleando con ella: “Estoy tan adicto como todos”.
Lo inquietante es que bastó con sacar los celulares del lugar para que todos volvieran a conversar. Y si necesitamos que nos quiten el teléfono para acordarnos de mirar a la persona que tenemos al frente, quizás Paul Rudd no está exagerando tanto 😳
