La investigación por la muerte de Ada Barrozo Quilo en Caleta Olivia, Argentina, dio un giro radical tras conocerse el resultado de la autopsia.

Investigación que reveló asfixia mecánica, nueve costillas fracturadas, perforaciones en ambos pulmones y lesiones internas de gravedad, un cuadro de extrema violencia que descartó por completo las primeras hipótesis de muerte natural u homicidio culposo.

Su pareja, Sergio Navarro, de 34 años, había afirmado ante la Justicia que la mujer murió durante un encuentro sexual y que se trató de un accidente, llegando incluso a decir “soy gordo y la aplasté sin querer”.

Pero los peritajes médicos indicaron que el nivel de daño observado requería una fuerza sostenida durante varios minutos, y además se detectaron marcas compatibles con mordeduras en las manos de la víctima, interpretadas como posibles intentos de defensa. El acusado continúa detenido mientras avanza la instrucción judicial.
