“Soy gordo y la aplasté sin querer”. Esa fue la insólita explicación que dio Sergio Navarro, el hombre acusado de matar a su pareja, Ada Barrozo Quilo, durante un encuentro íntimo en Argentina.

Aunque al principio se creyó que la mujer había muerto por un paro cardiorrespiratorio, la autopsia reveló una escena mucho más brutal: tenía nueve costillas fracturadas, ambos pulmones perforados y signos de asfixia mecánica.

La familia asegura que Ada vivía una relación marcada por el miedo y la violencia, mientras la Justicia ahora investiga el caso como un posible femicidio agravado.

