Leidy Ardila tiene 35 años y su cuerpo lleva media vida haciendo algo que ninguna medicina ha logrado detener.
Padece fibrodisplasia osificante progresiva (FOP), una enfermedad genética extremadamente rara en la que músculos y otros tejidos blandos pueden ir convirtiéndose poco a poco en hueso. No tiene cura. Cuando la formación de hueso afecta el movimiento, o incluso la respiración, cada día exige más de ella.

Pero Leidy no cuenta su vida desde lo que perdió. En 2023 se sentó junto a su mamá en el programa Hablando claro, de RCN, y dijo algo que desarma: para ella, cumplir años es un logro más, porque significa que siguió luchando. También confesó que muchas veces se guarda sus síntomas para no preocupar a la mujer que la acompaña desde el principio.

Hoy comparte su día a día en redes sin esconderse. Y cuando se mira al espejo, no ve un diagnóstico: “Veo a una luchadora”.
