Layla May ya no cabe en la cinta métrica de siempre. La australiana contó que está intentando ganar más peso y celebró que su abdomen había crecido dos pulgadas; esa parte de su cuerpo, dijo, es su favorita.

En Instagram, donde reúne 473.000 seguidores, respondió a quienes la acusan de “glorificar la obesidad”: sostiene que tiene el cuerpo ideal para lucir un bikini. Sus fotos en trajes de baño diminutos reciben mensajes de apoyo a la belleza en todas las tallas y también críticas por sus decisiones. Además, ahora tiene que usar un scooter eléctrico para hacer las compras.

Pese a los comentarios duros, Layla sigue publicando las imágenes que elige y se presenta como una mujer grande y hermosa.

