Stuart Hutchison tenía 25 años y llevaba ocho luchando contra un cáncer cerebral que en junio se había extendido a sus huesos y su pelvis. Ante el avance imparable de la enfermedad, decidió pasar sus últimas semanas en la casa de su madre, en Escocia, con ella como cuidadora de tiempo completo.

El 11 de agosto, mientras su esposa Danielle permanecía junto a él, el padre de ella fue a buscar unas gafas a la casa que la pareja compartía. Ahí notó que Nero, el bulldog francés de Stuart, se veía enfermo y lo llevó de urgencia al veterinario. Los médicos encontraron una ruptura en la columna del perro.

Stuart murió a la 1:15 de la tarde. Nero falleció apenas 15 minutos después, según contó su madre, Fiona Conaghan, al Mirror. Tenía otros dos perros, pero con Nero el vínculo era distinto: iban juntos a todas partes. Danielle quedó devastada por la doble pérdida el mismo día.

