Su abuelo le pidió algo antes de la final del Mundial “por la vida de la abuela” — meses después, Pedro Porro se lo cumplió

Por Jorge Pino
24 July, 2026

Pedro Porro, lateral de la España campeona del Mundial 2026, no festejó solo en Lusail. Guardó la medalla, agarró un avión y volvió a Don Benito, Badajoz, el pueblo donde nació. 

Ahí lo esperaba Antonio Sauceda, su abuelo, el hombre que lo llevó a entrenar todas las tardes de su infancia mientras sus padres cumplían jornadas eternas de trabajo.

En abril, a Antonio lo habían operado a corazón abierto. Pedro se lo prometió desde la fase de grupos: si España se coronaba, la copa y la medalla iban a viajar hasta esa casa. 

Y cumplió. “Misión cumplida”, repitió mientras se la colgaba al cuello del abuelo, que apenas podía hablar de la emoción: “Es un orgullo esto, no lo sabes tú bien, pero yo lo llevo aquí dentro“.

Don Benito le preparó después un homenaje oficial en la Ciudad Deportiva que lleva su nombre. Pero nada superó ese abrazo en la sala de una casa de Badajoz, donde empezó todo.

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