Joke, una mujer de 52 años, vivió un auténtico calvario cuando su expareja presuntamente la obligó a cubrir el 90% de su cuerpo con su nombre en tinta, incluyendo frases tan inhumanas como “propiedad de”.

Usando una máquina barata comprada por internet, el hombre marcó incluso su rostro, nariz y orejas para “reclamar” las zonas donde otros la hubieran tocado.

Ella recurrió a la justicia pero esta le dio la espalda porque el sujeto alegó “consentimiento”. Sin embargo, la solidaridad fue más fuerte. Una campaña de recaudación superó los 26.000 dólares para costear su dolorosa eliminación láser. Hoy, Joke ya luce su rostro libre de marcas y planea estar limpia para fin de año.


