Zhang tenía 23 años, estudiaba en la universidad y, según los fiscales de Taiwán, aceptó un plan que parecía imposible. Meter los pies en un balde de hielo seco durante más de 10 horas hasta provocarse una congelación tan grave que obligara a amputarle ambas piernas.
El objetivo era cobrar unos 1,3 millones de dólares en seguros. Pocos días antes había contratado varias pólizas caras de vida, de viaje y de accidentes. Según la investigación, su amigo de la preparatoria, Liao, también de 23 años y con pérdidas por operar con criptomonedas, lo persuadió y lo engañó para que firmara un pagaré por unos 800.000 dólares.

Los investigadores sostienen que ambos recorrieron Taipéi de noche en moto para respaldar la versión de que la congelación había ocurrido en ese paseo. Después vino el hielo seco y el ingreso al hospital. Pero el personal médico sospechó. No había marcas de calcetines ni de zapatos y las lesiones eran pulcras y simétricas. En una región subtropical como Taiwán, además, no se registran casos de congelación grave con amputación por clima natural.

Las piernas fueron amputadas por debajo de la rodilla y el fraude se cayó casi por completo. Zhang recibió un único pago de 7.200 dólares, que será incautado, y las aseguradoras cancelaron el resto por el poco tiempo transcurrido entre contratar las pólizas y reclamar. Ambos fueron arrestados el 17 de enero y acusados de fraude. Todo lo anterior es lo que sostienen las autoridades: aún no hay sentencia.

