Vinnie había nacido en diciembre y llevaba apenas una semana y dos días en casa cuando su madre, Tilly-Rose Murtha, notó que respiraba demasiado rápido y casi no comía. Llamó a una ambulancia.

En el hospital, los médicos le diagnosticaron virus respiratorio sincitial (VRS), que derivó en una infección de pecho, luego en neumonía y finalmente en un pulmón colapsado. También dio positivo a enterovirus, que le provocó meningitis viral. El 31 de diciembre, según relató su madre, aguantó la respiración durante 16 segundos antes de volver a respirar de golpe. Los médicos advirtieron que, si no mejoraba en media hora, necesitaría soporte vital. No mejoró: lo intubaron y lo pusieron en coma inducido para que su cuerpo pudiera combatir las infecciones.

Pasó tres meses internado y recibió el alta el 27 de marzo de 2026. Hoy está bien.
Tilly-Rose no sabe cómo ni cuándo se contagió su hijo. Aun así, con la temporada de VRS cerca, decidió compartir las fotos de Vinnie con mascarilla de oxígeno y rodeado de cables para pedir algo sencillo: que las visitas no besen a los recién nacidos. Según el NHS, el VRS suele propagarse por tos y estornudos, y puede ser grave en bebés.

