Thaynara Marcondes, una estudiante de pedagogía brasileña, pesaba 60 kg, de los cuales 12 correspondían solo a sus senos.

La joven, que en ese entonces tenía 22 años, usaba poleras talla M cuando sus senos comenzaron repentinamente a aumentar de tamaño. Al principio, algunos hombres la consideraban sexy, pero el crecimiento no se detuvo y las cosas rápidamente se salieron de control.
Sus senos comenzaron a crecer aproximadamente 750 gramos al mes. Su familia fue la primera en notar el cambio y después llegaron las miradas y comentarios de desconocidos en la calle.
“Las personas me señalaban. Una vez fui al mercado y la gente incluso pensó que estaba robando productos y escondiéndolos en mis pechos. Fue entonces cuando me preocupé”, contó la joven.
Los médicos primero temieron que se tratara de un cáncer, pero los estudios revelaron algo distinto y mucho más raro: gigantomastia, una enfermedad poco frecuente que provoca un crecimiento excesivo y desproporcionado del tejido mamario. El peso puede llegar a ser tan extremo que provoca dolores de espalda, cuello y hombros, problemas de postura, lesiones en la piel y dificultades para realizar actividades rutinarias.
Finalmente, el 25 de octubre de 2024, Thaynara entró a quirófano. La cirugía duró más de 10 horas y los médicos retiraron cerca de 10 kilos de tejido mamario. Al día siguiente recibió el alta y comenzó una nueva etapa después de meses viviendo con las consecuencias de la enfermedad.
Tras recuperarse, pudo retomar actividades cotidianas que el peso de sus senos había vuelto difíciles y tenía entre sus planes volver al gimnasio, correr e ir a la playa y usar bikini nuevamente.
“Me miro al espejo y pienso: ¡guau, qué guapa estoy!”, contó Thaynara después de la operación.
