
Ludivine, una sabuesa de San Huberto de dos años, tenía otros planes cuando su dueña, April Hamlin, la dejó salir de casa para hacer sus necesidades en Elkmont, Alabama. En lugar de dar una vuelta por el barrio, decidió apuntarse, sin inscripción ni entrenamiento previo, a una media maratón que se celebraba ese mismo día.
La perra recorrió los 21 kilómetros junto a los corredores, se desvió para explorar los alrededores, se detuvo a olfatear un cadáver de ciervo y hasta se tomó un momento para jugar con otros animales. Y aun así, regresó a la carrera y cruzó la meta en 1 hora, 32 minutos y 56 segundos.

¿El resultado? Séptimo lugar entre 165 participantes.
Ludivine no llevaba dorsal, no tenía entrenador y aparentemente tampoco sabía que estaba compitiendo. Solo salió a dar una vuelta y terminó demostrando que, cuando se trata de correr, algunos perros no necesitan plan de entrenamiento. Solo ganas de pasear.
