SU ESPOSA SUFRIÓ UN ANEURISMA Y ÉL NO PODÍA VISITARLA PORQUE TENÍA QUE TRABAJAR. UN PUEBLO ENTERO COMPRÓ TODAS SUS DONAS PARA QUE TUVIERA TIEMPO DE VERLA

Por Maried Díaz
18 August, 2026

John Chhan abre su tienda de donas todos los días antes del amanecer. Lo hace desde 1990, en Seal Beach, California, en el mismo local donde él y su esposa Stella empezaron de cero después de llegar como refugiados de Camboya en 1979.

Durante casi treinta años, los clientes entraban, pedían una dona, dos, tal vez tres, y se iban. Stella siempre estaba detrás del mostrador, saludando a cada uno por su nombre.

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En septiembre de 2018, Stella sufrió un aneurisma cerebral. La internaron en un centro de rehabilitación. John empezó a cerrar la tienda tarde, agotado, sin tiempo para llegar a verla.

Sus clientes lo notaron. Notaron la ausencia detrás del mostrador y notaron el cansancio en la cara de John.

KABC

Una clienta habitual, Dawn Caviola, tuvo una idea simple: si compraban docenas enteras cada mañana en lugar de una dona suelta, John podría vender todo temprano y cerrar antes. Lo publicó en redes sociales. La idea corrió por Seal Beach como corre el aroma de una tienda de donas recién hechas. Al poco tiempo, la gente empezó a llegar pidiendo una docena, dos docenas, a veces más de las que necesitaba. Marc Loopesko, cliente desde hacía dieciocho años, lo resumió así: “la comunidad se unió”. John intentó rechazar una recaudación de dinero que le ofrecieron. Dijo que tenía suficiente, que solo quería una cosa: más horas junto a Stella. Se las dieron, dona por dona, docena por docena, cada mañana. Con el tiempo, Stella recuperó el habla, volvió a escribir, volvió a comer sola.

A veces el amor de un pueblo entero cabe en una caja de doce.

CBSLA

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