La noche del 6 de septiembre de 2006, Susan Kuhnhausen regresó a su casa en Portland, Oregon, Estados Unidos, sin saber que alguien la esperaba para matarla. Apenas entró, un hombre armado con un martillo la atacó por sorpresa y la golpeó en la cabeza.

Sin embargo, la enfermera de 51 años se defendió con una determinación feroz. Durante varios minutos luchó contra su agresor dentro de su vivienda hasta inmovilizarlo y estrangularlo.

Lo más perturbador llegó después: la investigación descubrió que el atacante era un sicario contratado por su esposo separado, Michael Kuhnhausen, quien había ofrecido 50 mil dólares para asesinarla. El plan fracasó: Susan sobrevivió y su marido terminó en prisión.

