SU HIJA DORMÍA SOBRE SU HOMBRO MIENTRAS ÉL VENDÍA BOLÍGRAFOS ENTRE LOS AUTOS HOY TIENE UNA PANADERÍA Y EMPLEA A 16 REFUGIADOS

Por Maried Díaz
11 August, 2026

Abdul Halim al-Attar caminaba por las calles de Beirut con su hija Reem dormida sobre el hombro. Tenía 4 años. Mientras la cargaba, él ofrecía bolígrafos a los autos que pasaban, bajo un sol que no perdonaba a nadie.

Alguien tomó una foto. Era el verano de 2015 y esa imagen recorrió el mundo entero.

En Oslo, un periodista llamado Gissur Simonarson vio la foto y no pudo seguir de largo. Abrió una campaña en Indiegogo con una meta modesta: 5.000 dólares para esa familia. Tres meses después, la campaña había juntado 188.685 dólares. Casi cuarenta veces más de lo que había pedido.

BBC

Al-Attar es palestino, nacido en el campo de refugiados de Yarmouk, cerca de Damasco. Allí trabajaba en una fábrica de chocolate antes de que la guerra lo obligara a huir a Líbano.

Con el dinero abrió una panadería en el barrio de Ared Jaloul. Después llegó una tienda de kebab. Después, un pequeño restaurante. Hoy da trabajo a 16 refugiados sirios que, como él, llegaron a Beirut sin nada.

Mudó a sus hijos de la única habitación que compartían a un apartamento de dos cuartos. Su hijo Abdullelah, de 9 años, volvió a la escuela después de tres años sin pisar un aula. Reem ya tiene juguetes propios.

AP

“Cuando Dios quiere darte algo, lo recibes”, dijo al-Attar, con una sonrisa, mientras armaba un sándwich de pollo para un cliente.

El camino no fue fácil: las comisiones bancarias se llevaron una parte del dinero, y aún espera el resto. Pero cada mañana abre su panadería y da trabajo a quienes, como él alguna vez, no tenían dónde caerse muertos.

AP

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