“Se despertó de un coma solo para decirme ‘te amo, mami’”.
Nolan tenía apenas 4 años cuando un rabdomiosarcoma, un cáncer poco frecuente de tejidos blandos, dejó de responder a los tratamientos. Su última tomografía mostró que los tumores habían crecido rápidamente y comprimían sus bronquios y su corazón, apenas cuatro semanas después de una operación a corazón abierto.
Cuando su mamá, Ruth Scully, le explicó que ya no tenía que seguir luchando, él respondió algo que la destrozó: “¿Ya no? ¡Pero si lo hago por ti, mami!”. Ella le dijo que la única manera de mantenerlo a salvo era que fuera al cielo, y Nolan quiso saber si algún día iría con él. Ruth se lo prometió.

Durante sus últimas 36 horas jugaron, vieron YouTube e incluso Nolan decidió cómo quería que fuera su funeral. Cuando Ruth salió unos minutos para ducharse, su estado empeoró. Al volver, pudo tomarle la cara y, según relató, el pequeño abrió los ojos una última vez, sonrió y le dijo que la amaba.
Después de su muerte, Ruth compartió la historia para pedir más investigación y mejores tratamientos contra el cáncer infantil. Su publicación fue compartida cientos de miles de veces.
Nolan murió a los 4 años, pero su mamá convirtió aquella última promesa entre los dos en una forma de seguir luchando por otros niños.
