Su hijo dejó el trabajo y se dedicó a jugar videojuegos todo el día. Su padre contrató gamers profesionales para que lo mataran cada vez que se conectara y así hacerlo volver a trabajar

Por Andrea Araya Moya
26 August, 2026

Su padre probablemente pensó: “Si no puedo sacarlo del videojuego, tendré que entrar al videojuego yo”.

Xiao Feng tenía 23 años, vivía en China y había dejado su trabajo. Según contó su padre, pasaba demasiado tiempo jugando online y no parecía tener ninguna prisa por encontrar un nuevo empleo.

Después de intentar convencerlo sin éxito, el hombre tuvo una idea bastante poco convencional: contrató a jugadores con mayor nivel que su hijo para que lo buscaran dentro de sus videojuegos y lo “mataran” cada vez que se conectara. Su plan era conseguir que se frustrara, perdiera las ganas de jugar y finalmente volviera a preocuparse por trabajar.

Pero Xiao Feng no tardó en darse cuenta de que algo extraño ocurría. Cuando descubrió que su propio padre estaba detrás de aquellos jugadores, le explicó que no había renunciado al mundo laboral para jugar eternamente, sino porque todavía no encontraba un empleo que realmente le gustara.

Y la elaborada estrategia paterna tampoco consiguió exactamente lo que buscaba: no quedó claro que el joven redujera sus horas frente a la pantalla.

Al menos su padre puede decir que lo intentó todo: cuando quitarle los videojuegos no era una opción, decidió contratar a alguien para que le hiciera la vida imposible dentro de ellos.

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