Bobby Dewbre cruzaba la calle para tomar un transporte seguro cuando un conductor ebrio, reincidente, lo mató. Era su cumpleaños número 21 y celebraba con amigos en Montana.

Hoy su mamá, Beth McBride, y su hermana, Carli Seymour, recorren cada fin de semana el valle de Flathead buscando autos que quedaron toda la noche frente a los bares. A cada uno le dejan una nota con la foto de Bobby, la historia de cómo murió y una tarjeta de 5 dólares para un café. Es su forma de agradecerle a quien decidió no manejar borracho.

La idea nació cuando Carli, que trabajaba de barista, vio autos cubiertos de escarcha en un estacionamiento y quiso darles las gracias. Ya suman 75 voluntarios en el valle, 309 inscritos y grupos en Oregon, Nevada, Pensilvania y Washington D.C. Varias personas les han escrito que la nota las hizo pensar y que prometieron no volver a manejar tomadas.


