Su hijo quedó con una gran cicatriz tras una cirugía al corazón, así que él se tatuó una igual para que nunca se sintiera diferente

Por Andrea Araya Moya
28 September, 2026

Joey miró su pecho después de la operación y preguntó: “¿Aquí es donde me cortaron para arreglar mi corazón?”. Esa frase terminó dándole a su papá una idea.

El niño tenía solo 3 años cuando fue sometido a una cirugía a corazón abierto en el Hospital Infantil de Leeds, en Inglaterra. Había nacido con una rara afección llamada estenosis aórtica supravalvular, que dificultaba el paso de la sangre a través de la aorta y obligó a los médicos a intervenir.

La operación le dejó una cicatriz de unas seis pulgadas en el pecho. Y cuando Martin Watts vio que su hijo empezaba a fijarse en esa marca, decidió tatuarse una igual, del mismo tamaño y en el mismo lugar.

La idea no era esconder la cicatriz, sino hacer exactamente lo contrario: que Joey pudiera verla como una señal de todo lo que había superado.

La familia además se sumó a la campaña #ScarSelfie, impulsada por el hospital para que niños y adultos operados del corazón mostraran sus cicatrices con orgullo. La mamá de Joey, Leanne, explicó que querían ayudar a otros pequeños a sentirse menos solos y generar conciencia sobre este tipo de cirugías.

En casa, además, la experiencia tenía un significado todavía más cercano: otro de sus hijos, Harley, había sido diagnosticado con la misma condición y también tendría que enfrentarse a una operación en el futuro.

Lo que empezó como un tatuaje para acompañar a un niño terminó convirtiéndose en un mensaje para muchos más: una cicatriz también puede contar que lograste salir adelante.

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