Larry Ellison tenía 9 meses cuando una neumonía grave casi lo mata.

Nació en el Bronx, hijo de una madre soltera de 19 años que no tenía recursos para cuidarlo. Así que lo entregó en adopción a su tía y a su esposo, que vivían en Chicago.

Creció sin saber la verdad. A los 12 años lo descubrió casi por accidente: sus padres no eran sus padres biológicos. Con el hombre que lo crió, la relación fue fría. Le repetía una y otra vez que nunca llegaría a ser nadie.
Su madre adoptiva era el único refugio de calidez que tenía. Murió de cáncer durante su segundo año de universidad, y Larry, devastado, dejó los estudios, primero en Illinois y luego en Chicago.

Se mudó a California casi sin nada y trabajó como programador. En 1977, junto a dos socios, fundó una pequeña empresa de software que años después se convertiría en Oracle.
El niño al que su propia madre no pudo cuidar terminó construyendo una de las empresas de tecnología más grandes del mundo.
