Arnulfo Castorena empezó su vida entre dos pérdidas. Su madre murió durante el parto y su padre lo abandonó al conocer su discapacidad; su abuela materna lo crió y, más adelante, una religiosa de un internado lo acercó a la natación.

Antes de que llegaran los podios, vendía chicles en los cruceros de Guadalajara para salir adelante. Con los años, hizo de los 50 metros pecho SB2 su prueba: ganó el oro en Sídney 2000 y defendió el título en Tokio 2020.


El 4 de septiembre de 2024, en París, completó la carrera en 59.41 segundos y se llevó su cuarto oro paralímpico. La natación que descubrió de niño fue la ruta que lo llevó otra vez a lo más alto y a pesar de todo triunfó en la vida.


Fuera de las piscinas, también logró formar una familia. Lleva casi 25 años casado con María Concepción y es padre de siete hijos, quienes se han convertido en uno de sus principales motores para seguir adelante.


