Gabriella Ellyse Abutbol se hizo un tatuaje a los 18 años junto a unas amigas, pensando que sería una decisión divertida. Eligió un diseño de búho con ojos tipo atrapasueños que había visto en internet y pagó cerca de $500 por él.

Con el tiempo, empezó a odiarlo. Su esposo le decía que parecía el logo de Hooters y su padre, que siempre estuvo en contra de los tatuajes, dejó de hablarle durante meses cuando lo vio. Esa reacción familiar terminó pesando mucho en su decisión de borrarlo.

El problema es que eliminarlo ha sido mucho más caro que hacerlo. Gabriella lleva alrededor de 32 sesiones de láser y ya gastó unos $15.000. La cuenta final podría llegar a $18.000. Su padre ahora lo toma con humor, pero todavía lo llama la peor inversión que hizo.

