Zou Hongyan se negó a abandonar a su hijo. Ding Zheng nació en 1988 con parálisis cerebral y en estado crítico; ella contó que un médico y el padre le aconsejaron renunciar a él. Zou atribuyó la condición a una negligencia médica durante el parto y respondió: “Soy su madre. Nunca me rendiría”.
Años más tarde su padre lo rechazaría por su condición y, tras el divorcio, quedó al cuidado de su madre y su abuela paterna.

El lado izquierdo de Ding tenía dificultades para moverse, aunque su inteligencia no estaba afectada. Zou ganaba 100 yuanes al mes y la rehabilitación costaba 5 yuanes cada dos días; además, daba clases de etiqueta y vendía seguros. Cuando él decía “No puedo”, ella respondía: “Inténtalo”.

Ding pasó por la Universidad de Pekín y luego estudió Derecho en Harvard. Obtuvo una maestría, aprobó en un año el examen de abogacía del estado de Nueva York y comenzó a trabajar como asesor legal en su ciudad natal.

