Robert Lee Parton no tenía ni un dólar en el bolsillo. 😓
Así que cuando nació su cuarta hija, en una cabaña de un solo cuarto en las montañas de Tennessee, le pagó al médico con lo único que tenía a mano: un saco de harina de maíz. Corría enero de 1946 y nadie en esa casa sin agua corriente ni electricidad podía imaginar que esa niña se llamaría Dolly Parton y que un día el mundo entero conocería su nombre.
Creció entre doce hermanos y las estrecheces de los Apalaches, y a los 18 años hizo lo que pocos se atrevían: subió a un autobús rumbo a Nashville con apenas un sueño bajo el brazo. Ahí construyó una carrera que la llevó a vender más de 100 millones de discos y a crear la Imagination Library, con la que regaló más de 200 millones de libros a niños de todo el mundo.

Dolly murió ayer en Tennessee, a los 80 años, rodeada de los suyos. Y aunque se fue en paz, queda para siempre esa imagen que ella misma contaba con orgullo: la de un padre pobre pagando con maíz el nacimiento de la mujer que después le devolvería al mundo mucho más de lo que jamás recibió. 🌾
