Salvador tiene apenas 6 años y una condición llamada epidermólisis bullosa distrófica recesiva: su piel es tan frágil que hasta un roce puede provocarle heridas graves.

Aun así, tenía un sueño simple y enorme: ver a su Benfica jugar en el estadio. Alguien contó su historia en redes sociales, y el club decidió que ese sueño no podía esperar.

Lo invitaron al partido contra el Estoril y lo hicieron caminar hacia la cancha tomado de la mano de Rafa Silva, antes del pitazo inicial.
Las gradas completas se pusieron de pie para ovacionarlo. A veces el fútbol se mide en goles, y a veces se mide en un niño sonriendo de la mano de su ídolo.
