Isa-Bella Leclair tenía dos caminos y los vio claros desde pequeña: avergonzarse y esconder el cuerpo, o mostrarlo con seguridad y aceptar que la gente sentiría curiosidad.


Ella eligió lo segundo. Nació en Campbellton, Nuevo Brunswick, con síndrome de Parkes Weber, un trastorno vascular que, junto con una mutación rara del gen RASA-1, hizo que los ganglios linfáticos de su pierna funcionaran mal. El resultado: su pierna derecha se hinchó hasta el doble del tamaño de la izquierda y hoy pesa unas 40 libras, unos 18 kilos. No puede practicar la mayoría de los deportes ni ponerse jeans ajustados.


En 2015, con 19 años, se hizo una selfie en bikini durante unas vacaciones familiares en Florida. La foto despegó en redes y ella explicó por qué la había compartido: quería que otras personas con su condición, o con problemas de imagen corporal, encontraran consuelo. Un mes antes había ganado un título en un concurso de belleza de su ciudad para dar visibilidad a su enfermedad. Su madre contó que esperaba verla llegar llorando del colegio por no poder hacer algo, pero ese día nunca llegó.


“Para mí, la belleza no está solo en el exterior”, dijo.


