Nikolai Valuev entraba al ring y los rivales ya habían perdido media pelea con solo mirarlo.

Con 2,13 metros de altura y más de 320 libras de peso durante su etapa competitiva, este boxeador ruso no necesitaba velocidad ni una técnica depurada: su tamaño era el arma. Conquistó el título de la Asociación Mundial de Boxeo en dos ocasiones distintas y sumó 50 victorias profesionales, construyendo una carrera que parece sacada de una película sobre gigantes.

Le decían el ‘gigante ruso’ y el apodo no exageraba nada. Después de retirarse del boxeo, hizo algo que pocos esperaban: se metió de lleno en la política rusa, demostrando que su presencia imponía tanto fuera del ring como dentro de él.
