Hay amores que no se explican. Neymar Jr. lleva desde 2015 hasta con el mismo barbero, más de una década sentado en la misma silla, confiando su imagen a las mismas manos.

Pero esa fidelidad tiene un límite bien marcado: no se extiende a sus relaciones. A lo largo de su carrera, el delantero brasileño ha protagonizado varios escándalos de infidelidad que los medios se encargaron de divulgar sin piedad.

Así que si algo queda claro es esto: un hombre puede fallarle a su pareja, pero jamás a su barbero. Esa es una relación sagrada que, dicen por ahí, solo otro hombre puede entender.
