Sufrió burlas y la llamaban “dálmata” por las marcas que cubren su cuerpo: la muerte de una amiga la llevó a mostrar sus cicatrices con orgullo

Por Carlos Valencia
7 October, 2026

Marissa Dees nació con una condición que afecta a una de cada 500.000 personas.

Los médicos nunca habían visto algo igual y les dijeron a sus padres que no sobreviviría la noche. Sobrevivió. Pero su piel, cubierta desde el cráneo hasta las nalgas por un nevus melanocítico congénito, la marcó de otra manera: en el colegio la llamaban “dálmata” y le decían que era “medio perro”. Ella respondió escondiéndose bajo jerséis de cuello alto, incluso en pleno verano y haciendo deporte.

Se sometió a la primera cirugía a los seis meses y hoy suma 30 operaciones, con piel artificial y expansores que estiraban su propia piel. Las marcas se hunden hasta los músculos y los huesos, y pueden volverse cancerosas, así que se las ha extirpado casi todas. Su espalda, antes cubierta de lunares y vello oscuro, hoy está llena de cicatrices y le deja un dolor nervioso diario.

Todo cambió cuando Jennifer, su amiga y compañera de la misma enfermedad, murió en abril de un melanoma en etapa cuatro. Marissa entendió que podía seguir escondida o marcar la diferencia. Hoy muestra su cuerpo en internet, apoyada por su prometido Norman y por su familia, y ayuda a otros desde Nevus Outreach: “Este es mi cuerpo y así fui creada. Sigo sonriendo y sigo siendo hermosa”.

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