Laurence Busse tenía 19 años cuando el auto en el que viajaba se incendió durante una salida nocturna en Nueva Orleans, en 1990. Salió por el techo corredizo y fue el único sobreviviente. Las quemaduras cubrían el 85 % de su cuerpo y sus posibilidades de vivir rondaban el 3 %.

Pasó tres meses en el hospital y atravesó cientos de operaciones. Un año después volvió a Tulane para terminar la carrera: «Sabía que si no volvía en un año, nunca regresaría», contó.

Después estudió medicina y se especializó en cuidados críticos, el área que había conocido como paciente. Su recorrido lo llevó a ser director médico de cuidados intensivos en el Hospital Emory Johns Creek y director del Centro de Cuidados Intensivos de Emory. El paciente que un día dependió de un equipo médico terminó formando parte de uno.

