Una máquina le aplastó tres dedos y le dejó quemaduras de cuarto grado. Para cualquiera, ese habría sido el final de su mano derecha. Para los cirujanos del Hospital Kaplan, en Rehovot, era apenas el comienzo de una solución tan extraña como brillante. 🖐️

En vez de amputar, decidieron coser temporalmente los dedos dañados al abdomen del joven, de Kiryat Malachi. ¿La razón? Mantener la irrigación sanguínea viva mientras el tejido sanaba, usando la piel del abdomen como puente biológico entre la vida y la pérdida total.

Un mes después llegó una segunda cirugía, y con ella, la recuperación casi completa del movimiento en los tres dedos. Hoy su mano cuenta una historia que la medicina hizo posible cuando todo parecía perdido. 💪

