Durante casi veinte años, este hombre filipino de 65 años vivió en una oscuridad que empezó como una simple catarata a los 40.
El mundo se le fue apagando de a poco hasta que dejó de reconocer caras, calles, el color del cielo. Nadie en su familia tenía cómo pagar una cirugía. Hasta que el doctor Noel Jusay Lacsamana, en su clínica del International Eye Center en Pampanga, decidió operarlo sin cobrarle un peso.


La intervención duró siete minutos. Cuando le retiraron las vendas, el hombre enfocó la sala, buscó al médico con la mirada y se aferró a su hombro llorando: “manos hechas por Dios”, repetía.

Lacsamana cuenta que más del 60% de sus pacientes hoy son casos de caridad como este, personas que cruzan el país entero con la esperanza de volver a ver.
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