Félix Williams y María Comfort Arthuer pagaron 1.000 dólares a una mafia para cruzar de Ghana a Europa. Los abandonaron en pleno desierto del Sahara, sin agua, sin comida, bajo un sol que no perdona. María ya llevaba en el vientre a su primer hijo, Iñaki.

Lograron saltar la valla de Melilla, pero la Guardia Civil los detuvo y estaban a punto de deportarlos. Un abogado de Cáritas les dio un consejo que les salvó la vida: decir que venían de un país en guerra. Así llegaron a Bilbao, donde un misionero llamado Iñaki Mardones les dio techo — y ellos, agradecidos, le pusieron su nombre a su primer hijo.

Hoy, Iñaki tiene 32 años y jugó este mundial representando a Ghana, mientras Nico Williams de 22 años, viste la camiseta de la Selección española y el Real Madrid pelea por ficharlo. Pero cada vez que Iñaki, su hermano mayor, recuerda el desierto, dice que se le remueve el estómago. Ninguno de los dos olvida de dónde vienen sus padres para que ellos llegaran tan lejos.

