Sheila y Clay Fletcher fueron condenados por la muerte de su hija Lacey. Tenía 36 años cuando la encontraron sin vida, el 3 de enero de 2022, en un sillón de la casa familiar de Slaughter, Luisiana.

La autopsia atribuyó el fallecimiento a sepsis vinculada con infecciones óseas, desnutrición grave e inmovilidad prolongada. El fiscal Sam D’Aquilla sostuvo que sus padres la dejaron sin comida ni atención durante viajes.


Ambos recibieron condenas por homicidio involuntario: 40 años de prisión para cada uno, con 20 suspendidos y cinco años de libertad condicional supervisada.

El fallo dejó una consecuencia penal para ambos, pero no pudo revertir la muerte de Lacey, su hija, a los 36 años.


