Sira tenía 4 años cuando sus piernas empezaron a curvarse hacia afuera. Caminar y mantenerse de pie le costaba cada vez más.

Sus padres, Ibrahima y Binti, pequeños agricultores de Senegal con una tienda, lo intentaron todo. Los médicos locales sospechaban desnutrición, pero no pudieron ayudarla. Cuando las facturas se volvieron imposibles, dejaron de buscar. Ibrahima lo resumía así: “Cuando Dios esté listo, la curará”. En la escuela, sus compañeros se reían de ella y la niña se volvió tímida cuando la gente empezó a mirarla.

Casi dos años después, un vecino le dio a Ibrahima la prueba que necesitaba: su hijo había sido operado a bordo del Africa Mercy, un buque hospital con cirugía gratuita. “¡Su hijo quedó totalmente curado!”, contó. Sira fue evaluada y seleccionada. Subió al barco de la mano de su abuela Fanseyni y hacía reír a las enfermeras soplando burbujas desde su cama.

El día que volvió a casa, los vecinos se agolparon para ver sus piernas ya rectas. Hoy, según Mercy Ships, Sira puede correr, jugar e ir a la escuela.

