La “Hannibal Lecter australiana”: Su pareja quiso dejarla, así que le quitó la vida, cocinó sus restos y preparó dos platos para dárselos a sus hijos

Por Krishna Medina
26 October, 2026

John Price salió del trabajo en Aberdeen, Nueva Gales del Sur, y antes de despedirse de sus compañeros les dijo: “Si no aparezco mañana, probablemente es porque ella me mató”.

John hacía referencia a nadie más y nadie menos que Katherine Mary Knight, su esposa.
Para entonces, la mujer ya tenía un largo historial de relaciones marcadas por la violencia. Según testimonios recogidos sobre su vida, había intentado estrangular a su primer marido durante la noche de bodas y, años después, mató al cachorro de otra pareja para advertirle lo que podía ocurrir si le era infiel.

John Price también había comenzado a temerle. Días antes del crimen, Katherine lo había atacado con un cuchillo y él solicitó una orden judicial para mantenerla alejada, pero lamentablemente sus pedidos de auxilio no fueron escuchadas.

Random House/PR

En pleno año 2000, estos casos de violencia hacia hombres eran vistos como poco serios, incluso con burla, pero Katherine no estaba de bromas.

Semanas antes, el hombre le había dicho que tenía intenciones de terminar la relación, lo que indicaba que ella tendría que dejar la casa. Así que es una noche de febrero cuando los hijos de Price estaban fuera de casa; Katherine regresó a la vivienda y en la madrugada lo atacó 37 veces.

A la mañana siguiente, cuando no llegó al trabajo, sus compañeros comenzaron a preocuparse. La policía entró en la vivienda y encontró una escena que incluso investigadores experimentados recordarían durante décadas.

Katherine trabajaba en una carnicería industrial en mataderos de Australia, así que hizo uso de su conocimiento. Retiró la piel de su pareja y colgó el cuerpo de un gancho de carnicero instalado en el marco de una puerta. Luego lo decapitó y colocó su cabeza en una olla con verduras, mientras que cortó porciones de sus glúteos, las cocinó y las distribuyó en dos platos acompañados de verduras.

Estos estaban destinados a dos hijos de Price, servidos junto a dos notas escritas a mano; por suerte, los niños nunca llegaron a comer aquella comida.

Katherine fue encontrada inconsciente tras ingerir una gran cantidad de pastillas. En 2001 recibió cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, una condena inédita para una mujer en Australia.

Lamentablemente, la violencia había estado presente en la vida de Katherine desde mucho antes. Nació en 1955 y creció en un hogar marcado por los abusos. Según las reconstrucciones de su infancia, su padre, Ken Knight, era un hombre alcohólico que agredía sexualmente a su madre, Barbara, incluso dentro del hogar familiar. Katherine y su hermana gemela habrían presenciado parte de aquella violencia. La propia Katherine también relató haber sufrido abusos sexuales durante su niñez. Sin embargo, aquel pasado traumático no explica por sí solo la brutalidad de los crímenes que cometería décadas después.

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