Susan Nagi pasó dos décadas conviviendo con el rinoescleroma, una infección tan rara que pocos médicos la reconocen a simple vista. 🦠 Empezó en su nariz, pero avanzó hasta sus ojos y terminó provocando un abultamiento en sus globos oculares que asusta a quien no conoce su historia.
La enfermedad le costó caro: dejó sus estudios a medias y cargó durante años con el peso del estigma y las miradas ajenas. Necesita una cirugía seria para tratar su condición, algo que hasta ahora no ha podido costear.

Aun así, Susan no se escondió. Se paró frente al espejo, aceptó su rostro tal cual es y armó su vida como maquilladora y estilista. 💄 Su historia no es sobre superar la enfermedad — es sobre negarse a desaparecer por ella.
