Stallone preguntó adónde se había ido su hijo. Así fue la llamada que recibió el 13 de julio de 2012. Al otro lado, el nuevo marido de su madre, un médico al que ni conocía, le dijo que Sage se había ido.

Sly no entendió y repitió la pregunta. “Adónde se fue”. La respuesta fue la peor posible: había muerto. Sage tenía 36 años y lo encontraron sin vida en su casa de Los Ángeles.
La causa fue una enfermedad coronaria. Stallone recuerda la noticia como algo “tan frío” que no la ha olvidado en 14 años.

Pero una semana después, solo en su habitación, algo se rompió. Soltó un lamento que dice no haber oído jamás antes ni después. “Era simplemente dolor, pena y culpa. No era humano”.
Hoy, a los 80 años, todavía se pregunta qué pudo haber hecho distinto y si debió estar ahí. En sus memorias, The Steps, admite que no fue el padre que quiso ser.
