Sylvester Stallone, de 80 años, acaba de decir en voz alta algo que cargó durante casi medio siglo.

En 1977, Rocky se llevó el Oscar a Mejor Película y se impuso a Taxi Driver, Network y All the President’s Men. Stallone había escrito el guion y la protagonizó, pese a que el estudio no quería que fuera él. Estaba tan convencido de que no ganarían que, cuando Jack Nicholson leyó el nombre de la película, pensó que era una broma.
Pero entre los aplausos faltaban dos personas: sus padres. No fueron a la ceremonia. Se habían divorciado en 1957, cuando él tenía 11 años, y se fue a vivir con su padre, a quien describe como emocional y físicamente abusivo, según su propia versión.

En una entrevista con CBS, Stallone lo resumió así: «Es un momento volcánico, y luego fue muy triste». Contó que esa noche entendió que nunca iba a recibir de ellos esa aceptación, y que el único amor que sentía en ese momento era el del público.
