Taylor White tenía 21 años cuando su vida cambió para siempre.

Su exnovio la drogó y, mientras estaba inconsciente, le tatuó obscenidades en el rostro. Desde entonces, cada espejo, cada entrevista de trabajo y cada mirada en la calle le recordaban esa noche. Pasaron 16 años así, con una marca que no eligió y que no podía borrar por su cuenta.

Todo cambió cuando Karridy Askenasy, conocido en redes como TheDadBot, encontró su historia y decidió compartirla. El video se hizo viral y llegó hasta Removery, una clínica especializada en eliminación de tatuajes con láser, que aceptó realizarle el procedimiento sin costo. Hoy Taylor White vive en Florida y está en proceso de recuperar algo que le arrebataron sin permiso: su propio rostro.

