Auricélia Rocha llevaba dos años trabajando como técnica de enfermería en la Maternidad Dona Evangelina Rosa, en Teresina, Brasil. Ese día no estaba de turno.

Las cámaras la captaron minutos antes de las dos de la tarde, caminando por el pasillo con una recién nacida en brazos. Le dijo a la madre, de apenas 14 años, que debía llevarse a la bebé para hacerle unos exámenes. La tía de la joven no le creyó y decidió esperar afuera de la habitación.

Dos minutos después, Auricélia salió sin el bebé pero con una bolsa negra. Entró al baño y volvió con ropa distinta. Cuando la tía abrió la bolsa, encontró a la niña adentro. En la casa de la enfermera, la policía halló una cuna, pañales y ropa de bebé ya listos: su familia creía que estaba embarazada, aunque nunca mostró un examen que lo confirmara.
Su defensa alegó esquizofrenia y tratamiento psiquiátrico en curso. Ahora permanece en prisión preventiva mientras avanza la investigación por intento de secuestro.
