Ronda Rousey era, en noviembre de 2015, la mujer más temida del deporte mundial. Campeona de Peso Gallo de UFC, primera peleadora en firmar con la organización y recién nombrada mejor atleta femenina de todos los tiempos por ESPN. 🏆 Y entonces abrió la boca.

En el programa Showtime confesó sin filtros que tenía “la mayor cantidad de sexo posible” antes de cada combate para elevar su testosterona. Como si necesitara más combustible. En una dinámica con la revista Maxim fue igual de directa: habló sin rodeos de lo que le gusta y lo que no tolera que un hombre haga en la cama. Su pareja en ese momento era el también peleador de UFC Travis Browne, confirmado apenas semanas antes. 🔥

Lo que nadie sabía —ni ella misma, quizás— es que esas declaraciones se publicaron el 4 de noviembre de 2015. Once días después, Holly Holm la noqueó en el UFC 193 y le arrebató el cinturón. Rousey confesaría más tarde que esa noche pensó en quitarse la vida. El mismo cuerpo que había armado como una máquina de guerra la había traicionado cuando más importaba. 😶
