Chris Crawford tenía 18 años cuando sostuvo por primera vez a Sienna.
Le decían que era muy joven para ser padre, que estaba tirando su futuro por la borda. Él solo aprendía, noche tras noche, a cargar a una bebé que no paraba de crecer entre sus brazos.


Ahora tiene 37, vive en Reino Unido junto a su esposa Zaynab y sus tres hijos, y sigue compartiendo su vida familiar en redes. Pero hace poco publicó dos fotos, una junto a la otra: el bebé de entonces y la joven de hoy, casi de su misma altura, con los mismos ojos. Diecinueve años caben en esa sola comparación, y de golpe todos los comentarios que alguna vez lo cuestionaron se sienten muy lejanos.
