Lautaro Rodrigo Britos tenía 22 años y dos hijas pequeñas.

De noche, después de trabajar, iba a la EPA N.º 10 de Villa Mercedes a terminar sus estudios. Esa rutina se rompió el 30 de julio, cuando su pareja, Luna Agüero Regalado, lo habría rociado con nafta y prendido fuego dentro de la vivienda que compartían en el barrio La Ribera. Las llamas también alcanzaron el colchón de la habitación.

Aún envuelto en fuego, Lautaro logró salir a la calle y subirse a su bicicleta para pedir ayuda. Cayó a pocos metros, vencido por la gravedad de sus heridas. Vecinos lo asistieron hasta que llegó al Policlínico Regional con quemaduras en gran parte del cuerpo y las vías respiratorias comprometidas.

Resistió cinco días. Una neumonía terminó por quitarle la vida el 5 de agosto. Su escuela lo despidió con dolor, y la Justicia recaratuló la causa como homicidio agravado por el vínculo, un delito que puede terminar en prisión perpetua para Luna, quien continúa detenida.

