TENÍA 9 AÑOS, FUE SECUESTRADO, PERO CANTÓ DURANTE 3 HORAS PARA SALVAR SU VIDA

Por Diego Aguirre
10 August, 2026

Willie Myrick tenía nueve años y estaba en la entrada de su casa, en el suroeste de Atlanta, Georgia, cuando un hombre lo agarró y lo metió en un auto. Era abril de 2014.

No gritó. No pataleó. No intentó abrir la puerta en movimiento.

Empezó a cantar.



Cantó Every Praise, una canción gospel que había aprendido en la escuela dominical. Y cuando terminó, la volvió a cantar. Y otra vez. Y otra, durante casi tres horas, mientras el hombre manejaba por las afueras de la ciudad y le gritaba que se callara.

“Me decía que dejara de cantar o me iba a hacer algo”, contó después Willie. Él seguía cantando.

Un niño de nueve años no tiene fuerza para pelear contra un adulto. No tiene edad para negociar. No tiene forma de escapar de un auto en marcha. Willie solo tenía una melodía aprendida en la iglesia, y se aferró a ella como quien se aferra a lo único que le queda.

Al cabo de esas tres horas, en East Point, a las afueras de Atlanta, el hombre detuvo el auto y lo dejó ir. Willie volvió con su madrina, Codetta Bateman, quien lo había criado desde los tres años.



Nadie puede explicar del todo qué pasó dentro de esa cabeza durante ese trayecto. Pero el niño que no tenía nada, encontró lo único que llevaba adentro. Y eso, esa vez, alcanzó.

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