Era abril de 2008. Nujood Ali había sido obligada por su familia a casarse con un hombre de aproximadamente 30 años, cuando todavía era una niña.
Según denunció, durante el matrimonio sufrió golpes y abusos sexuales. Desesperada, buscó ayuda en su familia, pero no consiguió que la liberaran.

El 2 de abril decidió acudir por su cuenta a un tribunal de Saná, donde finalmente encontró a alguien dispuesto a escucharla.
La abogada Shada Nasser asumió gratuitamente su defensa y, el 15 de abril, Nujood consiguió divorciarse.
Sin embargo, la justicia ordenó compensar económicamente a su exmarido con más de 200 dólares, según informó CNN. Él no enfrentó cargos penales por los hechos denunciados.

Su historia recorrió el mundo e inspiró a otras niñas a reclamar su libertad. En 2008 recibió un reconocimiento de la revista Glamour junto con su abogada.
Una niña que todavía debía estar disfrutando de su infancia tuvo que enfrentarse a su familia y a un sistema judicial para recuperar su libertad.
